En un entorno saturado de información, las ideas importantes son aquellas que se transmiten de forma accesible, directa y eficaz. Lograrlo requiere apostar por la Comunicación clara, un enfoque que transforma textos difíciles en mensajes que todas las personas podamos entender.
Esta disciplina se apoya en dos herramientas fundamentales que a menudo se confunden, pero que cumplen funciones distintas:
1. Lenguaje Claro
Es un estilo de comunicación simple, directo y estructurado. Bajo las pautas de la norma UNE-ISO 24495-1:2024, tienen el objetivo de que la persona lectora encuentre lo que busca rápidamente, lo entienda sin esfuerzo y pueda usar esa información para tomar decisiones. Es, en esencia, una apuesta por la transparencia y la empatía en la comunicación.
2. Lectura Fácil
Es una metodología de accesibilidad cognitiva que sigue pautas específicas de la norma UNE 153101:2018 EX, en cuanto a la redacción, diseño y maquetación. No solo simplifica el vocabulario, sino que adapta la estructura del texto y se apoya en elementos visuales. Está pensada para personas con dificultades de comprensión lectora.
¿Por qué la Comunicación Clara es un enfoque necesario?
La ciudadanía se sitúa en el centro de la comunicación.
Evita malentendidos, dudas y pérdidas de tiempo.
Elimina palabras innecesarias y así genera relaciones más transparentes y cercanas.
Contempla canales de comunicación diversos.
Permite que el conocimiento, los servicios y la información sean accesibles para toda la sociedad.