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Aprender los turnos a través del juego

Imagen de la herramienta Aprender los turnos a través del juego

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28 de octubre de 2026

Entender los turnos como base de la comunicación

¿Por qué son importantes los turnos?

Esperar, observar, anticipar y participar en el momento adecuado son habilidades que forman parte de nuestro día a día. Desde una conversación hasta un juego de mesa, pasando por actividades escolares o familiares, la toma de turnos constituye una competencia básica para la interacción social y comunicativa.

En el desarrollo infantil, aprender a respetar los turnos no significa únicamente «esperar». Implica comprender que otra persona también participa en la actividad, reconocer señales comunicativas, anticipar lo que ocurrirá después y disfrutar de una experiencia compartida. Por este motivo, el trabajo sobre los turnos suele ser uno de los objetivos prioritarios en intervención temprana y en programas de comunicación.

Los turnos como base de la comunicación

Toda conversación se organiza mediante turnos. Cuando una persona habla, la otra escucha; cuando una pregunta, la otra responde. Antes incluso de que aparezca el lenguaje oral, los niños comienzan a participar en pequeños intercambios de ida y vuelta:

  • Sonrisas compartidas.
  • Juegos de imitación.
  • Vocalizaciones alternadas.
  • Intercambios de objetos.
  • Rutinas sociales repetitivas.

Estos intercambios tempranos representan los primeros cimientos de la comunicación intencional.

¿Qué actividades favorecen el aprendizaje de los turnos?

No es necesario recurrir a materiales complejos. Las mejores oportunidades suelen encontrarse en juegos sencillos y altamente motivadores.

Juegos de acción-reacción

Actividades en las que una persona realiza una acción y espera la respuesta de la otra:

  • Hacer rodar una pelota.
  • Lanzar un globo.
  • Construir una torre por turnos.
  • Introducir piezas en una caja.

La estructura resulta muy visual y predecible, facilitando la comprensión de cuándo participa cada persona.

Juegos de causa-efecto

Especialmente útiles con niños pequeños o personas con necesidades complejas de comunicación:

  • Encender luces.
  • Activar juguetes.
  • Hacer burbujas.
  • Reproducir música.

El adulto puede crear pausas estratégicas para favorecer la anticipación y la petición de un nuevo turno.

Canciones y rutinas repetitivas

Las canciones con movimientos o secuencias predecibles permiten anticipar cuándo le toca participar a cada persona.

Algunos ejemplos son:

  • «Palmas, palmitas».
  • Canciones con gestos.
  • Juegos de corro.
  • Rimas con pausas.

La repetición favorece el aprendizaje y la comprensión de la secuencia de turnos.

Juegos de mesa adaptados

Cuando el nivel de desarrollo lo permite, los juegos de mesa ofrecen excelentes oportunidades para trabajar:

  • Espera.
  • Atención compartida.
  • Seguimiento de reglas.
  • Tolerancia a la frustración.
  • Interacción social.

No es necesario completar partidas largas; en ocasiones basta con realizar unos pocos intercambios exitosos.

Estrategias para facilitar la toma de turnos

  • Algunas recomendaciones prácticas son:
  • Utilizar apoyos visuales que indiquen «mi turno» y «tu turno».
  • Mantener tiempos de espera suficientes para que la persona pueda responder.
  • Emplear lenguaje sencillo y consistente.
  • Anticipar verbalmente los cambios de turno.
  • Adaptar la actividad al nivel de comprensión y motivación de la persona.
  • Priorizar la participación y el disfrute por encima de la ejecución perfecta de la tarea.

La importancia de la motivación

Los mejores resultados suelen obtenerse cuando la actividad resulta realmente significativa para la persona. Un juego favorito, una canción preferida o una actividad altamente motivadora generan más oportunidades de interacción que cualquier material diseñado específicamente para trabajar los turnos.

El objetivo final no es aprender una regla del juego, sino desarrollar habilidades que faciliten la comunicación, la participación y las relaciones con otras personas.

Conclusión

La toma de turnos es mucho más que una habilidad social. Constituye uno de los pilares sobre los que se construyen la comunicación, el juego compartido y la participación en la vida cotidiana. A través de actividades sencillas, motivadoras y adaptadas a cada persona, podemos crear innumerables oportunidades para aprender a esperar, anticipar, responder y disfrutar de la interacción con los demás.

Porque antes de mantener una conversación, participar en clase o jugar con amigos, aprendemos algo mucho más sencillo: esperar nuestro turno y compartirlo con los demás.

Fuente/Autoría: Virginia González Rosquete. Logopeda especialista en CAA

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